S E R Y N O S E R


25 - 11 - 2008
El Conocimiento Silencioso. Carlos Castaneda


EN PÁGINAS 230, 231 Y 232





- El mundo de la vida diaria consiste de una serie de dos puntos de referencia - dijo -. Tenemos, por ejemplo, aquí y allá, afuera y adentro, arriba y abajo, el bien y el mal, y así sucesivamente. De modo que debidamente hablando, nuestra percepción de la vida es bidimensional. Nada de lo que hacemos tiene profundidad.



Le saqué en cara que él estaba mezclando niveles. Le dije que hasta podía aceptar su definición de la percepción como la capacidad de los seres vivientes de percibir, con sus sentidos, campos de energía seleccionados por sus puntos de encaje; una definición traída de los cabellos según mis criterios académicos, pero que de momento, parecía coherente.



- El brujo percibe sus acciones con profundidad - dijo -. Sus acciones son tridimensionales. Los brujos tienen un tercer punto de referencia.



- ¿Cómo puede existir un tercer punto de referencia? - pregunté, con cierto fastidio.



- Nuestros puntos de referencia son obtenidos primariamente de nuestra percepción sensorial - explicó él -. Nuestros sentidos perciben y diferencian lo que es inmediato para nosotros y lo que no lo es. Usando esta distinción básica derivamos el resto.



Me observó detenidamente durante unos momentos de silencio, mientras yo trataba de comprender lo que decía.



- A fin de alcanzar el tercer punto de referencia unos debe percibir dos lugares al mismo tiempo - me explicó.



Acordarme de mi experiencia con el jaguar me había puesto de humor extraño; era como si hubiera vivido aquella experiencia apenas unos minutos antes. De pronto me di cuenta de algo que hasta entonces se me había pasado desapercibido: que mi experiencia sensorial era más compleja de lo que había pensado en un principio. Mientras me alzaba por encima de la copa de los arbustos, había estado consciente, sin palabrars ni pensamientos, de que estar en dos lugares, o como decía don Juan estar <>, ponía mi percepción inmediata completamente en ambos sitios. Pero también había estado consciente de que mi percepción doble le faltaba la claridad total de la percepción normal.



Don Juan explicó que la percepción normal tiene un eje. <> son los extremos de ese eje y el único de los dos que tiene claridad es <>. Dijo que, en la percepción normal, sólo se percibe el <> por completo, instantánea y directamente. Su referente gemelo, <> carece de inmediatez. Se le infiere, se le deduce, se le espera y hasta se le supone, pero nunca se le percibe directamente con todos los sentidos. Cuando percibimos dos lugares a la vez se pierde la claridad total, pero se gana la percepción inmediata del <>.



- Pero, entonces, don Juan, yo tenía razón al describir mi percepción como la parte importante de mi experiencia - dije.



- No, no tenías razón - dijo -. Lo que experimentaste fue vital para ti, porque te abrió el camino al conocimiento silencioso, pero, como ya te dije, lo importante fue tu audacia y también la contraparte de tu audacia: el jaguar.
Enlace de Web Emisora: www.santuario.cl
 
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