S E R Y N O S E R


07 - 12 - 2008
Energía sonora: armas, levitación...
El sonido, una nueva forma de energía capaz de levitar objetos, un nuevo peligro en armamentística militar, una solución para la contaminación acústica y realidad virtual.



Las investigaciones comenzaron con una selección de animales de laboratorio. A los desafortunados se les aplicó infrasonido con una alta potencia. El resultado, derrames internos e incluso la destrucción de sus tejidos corporales. Buenas noticias para los científicos militares que ahora buscan desarrollar un arma de ondas sonoras, no tan buenas para los que sufran las aplicaciones y acaben como estos animales de laboratorio. Y cómo no, los militares de todo el mundo están trabajando en este tipo de armas ultrasónicas, alentados por los resultados de los laboratorios, que esperan aplicar en los conflictos. Olvidemos las ametralladoras y la guerra química, ahora lo que se lleva es la guerra de altavoces ultrasónicos. Afortunadamente, siempre hay quien piensa en utilidades más constructivas, como contrarrestar la contaminación acústica. Investigadores en el Laboratorio Nacional de Los Álamos en Nuevo Méjico, han desarrollado un motor medioambiental que utilizaría la energía sonora para este efecto. Un motor calorífico construido a principios del siglo XX por Robert Stirling, con la capacidad de generar electricidad por energía termoacústica, sería el futuro de nuestros hogares. Stirling descubrió como la alternancia de gases fríos y calientes podrían mover un pistón y este energía termoacústica de su motor calorífico produce un sonido por el helio caliente que culmina en energía eléctrica. Estos pequeños motores podrían ser utilizados en las casas generando una energía de muy bajo coste, que además de generar energía eléctrica, producirían calor, tal y como dice Greg Swift, uno de los creadores del motor experimental. Otro problema podría resolverse, éste es el de la contaminación acústica producida por los coches. La solución propuesta viene de la mano de un grupo de científicos japoneses: combatir el sonido con el sonido. El Instituto de Investigación de Trabajos Públicos japonés ha desvelado el descubrimiento de una pared adaptada con un dispositivo que encumbra el ruido que provocan las autopistas y los trenes, cubriendo sus propios sonidos. La idea surge de la tecnología utilizada en los audífonos de los aviones, los cuales cancelan el sonido no deseado usando el sonido. Con este dispositivo podría reducirse a un 5% la contaminación acústica en las ciudades. Y de los problemas que origina el transporte al transporte en sí mismo: la levitación. La levitación acústica obtuvo sus primeros éxitos en los años 40. Ahora su uso es lo suficientemente sofisticado como para suspender objetos en el aire y moverlos delante de nosotros como si se tratase de una cinta transportadora invisible. Yoshiki Hashimoto, de la corporación Kaijo de Tokio, ha desarrollado una máquina que eleva y mueve los objetos por levitación acústica, a través de ondas supersónicas. Al producir ondas de sonido con vibraciones de 20.000 ciclos por segundo, el levitador acústico de Kaijo puede mantener revoloteando una pequeña oblea de silicona a un milímetro por encima de la superficie. La dirección y la velocidad también puede ser controladas. Esto revolucionaría la industria de los semiconductores, según Hashimoto, ya que los microchips de alta sensibilidad no necesitarían tanta manipulación. Otros métodos de transporte de no contacto para la industria han sido experimentados utilizando aviones a reacción o fuerzas electromagnéticas, pero la levitación acústica ofrece una ventaja muy superior, dice Hashimoto. No obstante, cualquier material puede ser levitado. Tiene una alta capacidad de control, manipulación y ubicación. Y en comparación con otros sistemas, la suspensión del mecanismo es compacta y utiliza muy poca energía. Experimentos más avanzados en este campo están siendo aplicados en el espacio. Las condiciones ingravidez en laboratorios espaciales que orbitan la Tierra eleva otro tema de investigación, relacionado con este campo: la luminiscencia acústica. Es decir, una luz emitida a través de un líquido bajo una alta intensidad del sonido. El fenómeno, más conocido como sonoluminiscencia, ha sido observado en la Tierra desde los años 30, pero el problema es que en el espacio el tipo de luminiscencia que se producía era de un tipo muy distinto. Tim Leighton, profesor de ultrasonidos y acústica subacuática en la Universidad de Southampton, explica como experimentos en los que se utilizaba una única burbuja, revelaban que los pulsos de luminiscencia eran muy cortos. Alrededor del mundo ha habido aseveraciones que reclaman que este tipo de luminiscencia acústica es un descubrimiento que puede llevar a cientos de aplicaciones, desde la fusión nuclear hasta el tratamiento de aguas residuales. De todos modos, Leighton los observa con cierto escepticismo. También en el ocio repercuten estos avances tecnológicos. El departamento de acústica de Southampton ha visto aplicaciones en el campo de la realidad virtual, al complementarlo con sonido virtual. El departamento ha llamado a este sistema “the Stereo Dipole”. El proyecto ha recibido el elogio del “Producto del Milenio” por el Concejo de Diseño. El proceso involucra utilizaciones más comunes, como sería la adaptación del sistema a un ordenador, a una televisión y a sistemas portátiles estéreo. De hecho, esto lograría que la realidad virtual, tal y como la conocíamos hasta ahora, fuera lo más parecido a la pura realidad. El sonido se ajustaría, no a la sensación de uno cascos, sino que se percibiría en un entorno espacial. Podríamos recrear un concierto de Los Beatles, de Mozart, o del vecino de la esquina... Toda una revolución, así que recordad, cuando cantáis en la ducha estáis produciendo una energía aprovechable. Y cuando vuestro vecino ronque de tal forma que las paredes tiemblen, no desesperéis..., ¡es una energía barata y aprovechable!
Enlace de Web Emisora: www.akasico.com
 
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