S E R Y N O S E R


25 - 11 - 2010
La invisible IRRADIACIÓN de nuestros alimentos
Muchos de vosotros seguro que no habéis oido hablar de la irradiación de los alimentos y otros, no sabéis por qué se utiliza este método ni para qué sirve.
Comenzó en Canadá en 1961 como método de conservación y para matar las bacterias dañinas de los alimentos, pero los más escépticos, entre los que me incluyo, creen que es una manera de sacar partido y rentabilidad haciendo daño a los consumidores. Me explico:
La industria alimentaria expone los alimentos (patatas, tomates, ajos, cebollas, especias, frutas, pescado, carnes, cacao, manzanas, naranjas, peras, trigo y arroz) a unas barras de cobalto 60 o de cesio 137, es decir, a radiación ionizada gamma, procedentes de los residuos radioactivos de las centrales nucleares. De ahí mi escepticismo sobre este procedimiento porque están utilizando y aprovechando la energía procedente de los residuos radioactivos de los reactores atómicos. Una manera muy loable y saludable de ‘reciclaje’, ¿verdad?

Este método de ‘conservación’ inhibe la germinación, destruye insectos, microbios, mohos, virus y bacterias, por ahora todo sería perfecto, pero destruye cantidades grandes de vitaminas, C, B1, B2, A, K y E, alterando las proteínas del trigo y arroz y produciendo los famosos radicales libres. ¿Y qué son los tan nombrados radicales libres o también llamados productos radiolíticos? Son sustancias que poseen un electrón extra que tiene propiedades magnéticas, son muy reactivas y están implicadas en la aparición del cáncer, artritis, enfermedades cardiovasculares, ataque cardíaco o apoplético y en el proceso de envejecimiento. Creo que con esta definición queda bastante claro el efecto que nos producen los radicales libres.
A parte de todo esto, que ya es preocupante, nuestro cuerpo acumula estas radiaciones nucleares y además en este procedimiento también se utilizan productos químicos (pesticidas e insecticidas) que se usan en agricultura.

La industria alimentaria, muy buena en su marketing de publicidad, lo presenta como un proceso ‘limpio’, que no deja trazas, vamos, es tan limpio que consumimos productos irradiados sin saberlo, ya que el Departamento de Alimentos y Fármacos no exige que aparezca en la etiqueta que el alimento ha sido irradiado. Cosa que no veo nada limpio ni claro.
Existen algunas maneras para detectar si un alimento está irradiado, sobre todo en los alimentos frescos. La fruta irradiada se pone marrón y blandengue o madura de forma anormal, se estropea con más facilidad y le aparecen puntos negros. Y los  que son envasados en recipientes de plástico dejan un regusto amargo y metálico.
Pero todo en esta vida es una cadena, y ya no es que sólo nos afecte a los consumidores sino que también los trabajadores se exponen a dosis letales de radiación en el caso de un accidente creando el problema del vertido de residuos, que nadie nunca sabe donde van a parar… ¿A los ríos tal vez?¿A los grifos de nuestras casas? Por lo que esta cadena también afecta a nuestro medio ambiente.
Los ‘expertos’ aseguran que gracias a la irradiación de la carne picada, para hacer las famosas hamburguesas, desaparece la bacteria letal Escherichia coli 0157:H7, aquella que mató a varios niños en Estados Unidos por comer hambuguesas del Mc Donald’s afectadas. Como siempre tapando agujeros en vez de ir a la causa, a la raiz. Si nuestras vacas fuesen alimentadas y tratadas en buenas condiciones y los procesos de elaboración fueran higiénica y sanitariamente correctos y rigurosos, esta famosa bacteria no existiría, ya que aparece por contaminación fecal de la carne. De todas maneras, ya hay algunos que aseguran que la irradiación no mata todas las bacterias y que los alimentos pueden llegar a contaminarse después de haber pasado por ella si no se manipulan de manera segura.

En India se aumentó el poliploidismo, malformación cromosómica, en niños desnutridos alimentados con trigo irradiado y estoy convencida que en pocos años veremos muchos más casos de otras enfermedades, entre las que incluyo el cáncer, que estarán relacionadas con la irradiación.
Pienso que están jugando con nuestra salud, no nos informan de nada, como tampoco lo hacen de los transgénicos. Para calmar a la población, algunos productos no dicen que  llevan soja transgénica, pero señores, no sólo es la soja, cada día son más los alimentos transgénicos.

El punto central en discusión es el etiquetado…”, reconoció un portavoz de una filial de Monsanto, “…etiquetar un alimento transgénico es como ponerle el símbolo de la calavera”. ¡Ay, cuánta razón tienen y qué listos son!

Nos hacen sentir impotentes, ya que nosotros no podemos abarcar la magnitud de este complot alimentario. Nada se ve, ni cuando comienza una enfermedad autoinmune y luego es muy difícil relacionarla con algún tipo de manipulación alimentaria.

Son momentos difíciles en la alimentación, y abarcaría más, son momentos difíciles para nuestro entorno. Espero que cada vez seamos más los que apoyen una alimentación sana, natural, como la de antes, respetando los ciclos, las lunas, las estaciones, la Vida.

La irradiación de alimentos está aprobada en más de 40 países; es considerada como una tecnología de seguridad alimentaria, contando con la aprobación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Internacional de Energía Atómica (IAEA). Ésto amigos míos, son palabras mayores…Y mucho cuidado, porque a la irradiación también la llaman “Pasteurización en frío.


Salud y Buenos Alimentos sin irradiar.
Yo Isasi
Enlace de Web Emisora: www.nutricionencasa.com
 
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