S E R Y N O S E R


16 - 12 - 2010
La Madre Naturaleza al servicio de los animales
Nuestros ancestros descubrieron los principios de su medicina popular en las plantas sanadoras escogidas por los animales cuando sufrían de malestares por la alimentación, o fiebres y heridas. Observando como los animales se curaban a sí mismos, nuestros ancestros aprendieron como mantenerse sanos tambien ellos
empleando lo que ofrecía la Naturaleza.
Dr. D.C. Jarvis “Folk Medicine”


¿Nos hemos parado alguna vez a pensar como cuidan los animales salvajes su salud física y emocional?


Los animales tienen la habilidad innata de encontrar en la naturaleza aquellos elementos y sustancias que necesitan, para mantener o encontrar la salud física y emocional. Saben lo que necesitan incluso antes de que la enfermedad se manifieste.
Tambien el hombre ha buscado desde siempre en la naturaleza aquellas sustancias que le podían ayudar a combatir enfermedades físicas.

La científica Cindy Engel, en su libro “Wild health, lessons in natural wellness from the animal kingdom” explica cómo aún hoy en día los científicos, siguen observando el comportamiento de los simios para encontrar nuevos medicamentos para el hombre.

Para los animales que viven en su hábitat natural encontrar plantas medicinales no supone ningún problema, pero esto cambia cuando se trata de un animal domesticado o mantenido en cautividad y que depende completamente del ser humano. Ya no tienen acceso a las plantas medicinales. Pero el hecho de no tener acceso no implica que ya no tengan el instinto, y que no sabrían seleccionar aquellas hierbas y plantas necesarias para encontrar de nuevo el equilibrio, o sea, “la salud”.

La palabra “zoofarmacognosia” deriva de las palabras zoo (animal), farma (droga), y cognosia (conocimiento). Realmente no es algo nuevo. Es la “terapia” mas antigua que conoce el hombre, y permite al animal encontrar lo que necesita y además dosificarse él mismo. Es su propio instinto que le llevará a ello. El método Animal-Aromatics, desarollado por Caroline Ingraham, está basado en la zoofarmacognosia.

Esta inglesa, formada en aromaterapia por Robert Tisserand, empezó a investigar hace 25 años el efecto de los aceites esenciales en los animales, dándose cuenta después de que algo faltaba en su forma de trabajar. Observando como los animales domésticos se servían en cuanto tuvieron acceso a ello, empezó a incluir hierbas y plantas aromáticas a su método. Hoy día los practicantes de Animal-Aromatics trabajamos con aceites esenciales, aceites vegetales, hierbas y plantas aromáticas, algas etc.

Una de las reglas principales es que no se hace ningún diagnóstico como tal. El animal va seleccionando él mismo los remedios que quiere olfatear o tomar, a raíz de lo cual se puede hacer algún tipo de lectura pero nunca un diagnóstico.
Sabemos por ejemplo que los aceites esenciales tienen propiedades tanto a nivel físico como emocional. Los científicos han podido constatar que los aceites esenciales a nivel bioquímico son extremadamente complejos y que después de haber sido inhalados, tienen un efecto instantáneo sobre el cerebro, haciendo que este empiece a segregar ciertas hormonas que pueden cambiar algunos estados emocionales y físicos.

Esto es así tanto para los animales como para el ser humano, aunque parece ser que el hombre moderno ha perdido por completo la conexión consigo mismo. Nuestra mente se cuestiona continuamente si “esto” o “aquello” es verdadero o falso, si es bueno o malo. Esto hace que entremos en la duda y ya no somos capaces de fiarnos de nuestro instinto. Los animales no se cuestionan si “esto” o “aquello” realmente les puede ayudar.
Olfatean, seleccionan y toman lo que necesitan, rechazando claramente aquello que no quieren o no necesitan, y la gran mayoría es capaz de procesar traumas que a lo mejor tienen que ver con algo que pasó hace mucho tiempo, como el abuso, el abandono o el haber sido separado demasiado pronto de la madre.
Animal Aromatics está basado en el principio de que siempre sea el animal que guíe la sesión, respetando en todo momento sus respuestas naturales e instintivas.

No se puede decir que es aromaterapia, ya que aparte de una selección de aceites esenciales, incluye extractos de plantas, aceites macerados, arcillas, tubérculos, hierbas aromáticas etc. Tampoco se trata de una terapia alternativa, realmente es la terapia más antigua que conoce el hombre, y que permite al animal usar su instinto a la hora de seleccionar los remedios que necesita dejando además que él mismo se dosifique.
Un animal es completamente capaz de encontrar aquello que necesita en la naturaleza incluso antes de que se manifieste el malestar. Ofreciendo estas sustancias, aunque sea en la forma de aceites esenciales o hierbas aromáticas, se les da la oportunidad de que estén al cargo de su bienestar, algo que es esencial para los animales tanto domesticados como salvajes. Y la mayoría de veces los dueños se quedan muy sorprendidos, no solamente durante una sesión sino tambien de los resultados.

Hace poco me pidieron que trabajara con una yegua de unos 6 años, que se asustaba mucho.
No se asustaba de nada en concreto sino de cualquier cosa, y para su dueña ya había llegado el momento de plantearse qué hacer. Yo veía que realmente habían entrado en un circulo vicioso, la yegua se asustaba, la dueña se tensaba y
al tensarse ella la yegua aún se asustaba mas, etc. etc. Los que tenemos experiencia con los caballos sabemos que esto funciona así. Justamente los caballos son animales que viven completamente en el aquí y ahora, y siendo animales de presa están en continua alerta.
Siempre digo que para mi montar a caballo es una meditación en movimiento, estando en todo momento en el aquí y ahora. Desde el primer momento de la sesión la yegua empezó a “procesar”. Por el tipo de aceites esenciales escogidos por ella podía deducir que tenía mucha tensión acumulada.
Fue una de las sesiones dónde pude ver con más claridad como un animal estaba colaborando y agradeciéndonos la oportunidad que le estábamos brindando. Después del primer encuentro que duró una hora y media, vino la gran prueba. Era la hora de su entrenamiento, y justo cuando su ama se disponía a subirse a ella, pusieron los aspersores en marcha. Normalmente esto hubiera supuesto un drama, pero cual fue la sorpresa cuando la yegua se quedó quieta, sin dar ningún brinco, lo cual hubiera sido lo normal. Como esta yegua está en la misma finca que la mía, me ofrecí para dejar que oliera unas veces mas el aceite esencial que mas le había llamado la atención, la manzanilla romana.
Ha pasado un mes desde entonces.
La yegua sigue tranquila, con una mirada relajada pero viva, y como su dueña ha recobrado la confianza a la hora de montarla, realmente la está disfrutando. Me han comentado que hasta su “movimiento” ha cambiado, siendo mucho mas coordinado.
Animal Aromatics no pretende en ningún momento descartar la función del veterinario.
Cuando un animal que esta a nuestro cuidado, esta enfermo, siempre hay que buscar el consejo de nuestro veterinario. Tampoco interfiere en el tratamiento prescrito por un veterinario cualificado.Siempre sugiero a mis clientes de informar a su veterinario si están pensando en hacer o cuando ya han hecho una sesión de Animal Aromatics. He tenido la suerte de encontrarme con veterinarios que están abiertos a este método como una alternativa complementaria, y que además lo ofrecen a sus clientes, teniendo como prioridad el bienestar del animal.

Nota importante: los aceites esenciales son extractos extremadamente concentrados que necesitan ser tratados con conocimiento y respeto. Hay animales, como el gato, que NO son capaces de metabolizarlos, pudiendo causar mucho daño si empleamos los aceites esenciales con ellos.


Jeannette Kok, practicante Animal-Aromatics
jeanessentials@gmail.com
606 609 455
Enlace de Web Emisora: www.guiacieloytierra.es
 
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